The Five Continents - Capítulos Especiales


Lee los Capítulos Especiales de la obra The Five Continents, todos entran en el canon, pero no están escritos en la obra principal.

Portada de The Five Continents - Capítulos Especiales - Novela de fantasía y ciencia ficción
Portada del capítulo 1: La Mejor Navidad de Raymundo

Capítulo 1: La Mejor Navidad de Raymundo


Un cuento navideño que sigue a Raymundo, un niño lleno de ilusiones que vive con lo poco que tiene, pero con un corazón enorme. En la víspera de Navidad, sale a ayudar a su madre y, entre vecinos, promesas y la aparición heroica de PowerHope, descubre que la felicidad no siempre está en los regalos, sino en la familia y los pequeños momentos que iluminan la vida.


Hace unos años, la navidad llegaba,

Con emoción, Raymundo despertaba,

En 2014, el frío abundaba,

Raymundo lo sabía por lo que en pijama siempre andaba,

“¡Ja ja!” gritaba la alarma,

Era de Power Hope a quien Raymundo admiraba,

“¿Puedo ser un superhéroe?”, siempre se preguntaba,

Lleno de ilusiones, él siempre estaba.


Apagó la alarma con despreocupación,

Para él no era un día cualquiera,

A diferencia de otros días, aquel 24, sonreía con todo el corazón,

“Despierta cabezón” le gritaron desde la sala de espera,

Raymundo casi se caía de la escalera,

Era su hermana quien en sus manos ya tenía una muñeca de madera.


“A ti te han traído un superhéroe”,

Le contestó su hermana brincando,

Era su favorito Power Hope,

Aquel que a Santa tanto le había suplicado.


Mamá no estaba en casa, lo cual no era raro,

Ella en el mercado, siempre trabajaba sin descanso,

Raymundo quiso enseñarle su juguete, pero no tenía caso

A menos que fuera hasta su trabajo, pero al ser un niño, su dinero era escaso.


En eso el teléfono sonó y Raymundo contestó sin perder el tiempo,

“Hijo, hijo, la espalda otra vez me está doliendo”,

Sin pensarlo dos veces, el niño salió corriendo,

Sin antes salir, decirle a su hermana mientras iba saliendo:

“No hagas desmadre y deja el pollo hirviendo”.


La emoción lo llenaba,

Pues la puerta casi tiraba,

La acomodó en su sitio con una carcajada

Y con ganas de ayudar, su camino comenzaba.


“Señor Ubaldo, señor Ubaldo”,

Le dijo su vecino que se veía cansado

“¿Qué pasa Raymundo? Estoy ocupado”

“¿No tiene una moneda? Voy atrasado”,

Son cinco pesos, pero no regalados, 

más tarde, moverás ese carro.

“Con gusto y gracias” Contestó emocionado,

Raymundo el camión, ahora estaba esperando,


“Disculpe mijito, lo veo muy solito”,

Le dijo una viejita con corte de ratoncito

“No estoy solito, estoy con Diosito,

él con mi madre me hará llegar en un ratito”.


El camión avanzó muy rápidamente,

Aún así para Raymundo fue mucho, estaba impaciente,

Ya casi llegaba con su madre, cuando de repente,

Con una niña, chocó de frente.


“Lo siento, lo siento, estoy apurado”,

Dijo Raymundo viendo a la niña muy preocupado,

“Descuida Raymundo, sé que eres descuidado”,

Contestó ella, con desprecio en su cantado

Ella era Clara, de quien Raymundo estaba enamorado,

No podía creerlo, en su cabeza, ya la había regado.


“Oh por Dios te está saliendo un chipote”,

Le dijo Raymundo, viendo la frente de Clara,

Su frente se enrojecía, parecía que le golpeó un garrote.


“Puedo remediarlo”, dijo Raymundo apurado,

“Esto no se arregla en tres días”, contestó Clara con enfado,

“Si se puede, arreglaré tu enfado”, dijo el niño, con un poco de enfado,

“No hace falta”, le dijo Clara, “No me enfado contigo, aunque seas un tarado”,

“Hay algo que necesito”, le dijo sin descaro,

“Lo que tu quieras Clara”, le dijo Raymundo aliviado.


“Mi mamá vende boletos para esta rifa”,

Le dijo sacando una tira de papeles muy prolija,

“Toma la mitad, o te hago cosquillas,

vendela para el fin del día y te perdono de por vida”.


Raymundo alegre aceptó el encargo, 

Los billetes tenía en su mano.


Al otro lado del mercado, se escuchó un grito muy ahogado,

“¡Atrápenlo!”, gritó un viejito desesperado,

un hombre corría con fruta en su mano,

era Masías, quien otra vez había robado.


“No hay nada que temer”, gritó una voz lejana,

Power Hope aparecía, esta vez lucía vestimenta muy paisana,

Con gran heroísmo, tomó a Masías de sus tejanas

Y al mismo tiempo, no dejó que la fruta el suelo tocara.


“Irás a la cárcel, tú gran rufián”,

“No lo deje ir, Power Hope, Masías siempre ha sido un patán”,

Le dijo el viejito, cuyos pies ya no daban para más.


“No me lleve, estoy desesperado”

Le dijo Masias hincado y llorando,

Power Hope miró al viejito quien estaba enojado,

Así que tomó a Masias y salieron volando.


Raymundo, al ver esto estaba totalmente sonriendo,

La gente, también estaba aplaudiendo,

Clara le dijo, “¿Acaso no hay algo que debas estar haciendo?”,

Pues mucha gente se estaba reuniendo.


“¿Qué vendes hijo?” Le dijo el viejo que los estaba viendo,

“Boletos para una rifa, los ando ofreciendo”,

“No se preocupe, yo se los vendo”, le terminó ofreciendo.


Raymundo se fue feliz, por ver a su mamá estaba emocionado,

al llegar con ella, pensó que sería regañado,

“Perdóname mamá, a Clara he ayudado”,

“Serás rebelde chamaco”, le dijo con un macanazo.


Raymundo le contó lo que había sucedido,

Todo lo de PowerHope y lo que había vivido,

Su madre a Raymundo vio conmovido,

Le dio un fuerte abrazo y dejó su coraje en el olvido.


Unas cajas ayudó a cargar,

A él se le daba con total naturalidad,

La tarde llegó y se vendió todo en su totalidad,

Ahora los dos, a casa podían parar.


En el camión de regreso un rostro conocido miró,

Era la viejecita de hace rato, a quien su lugar le cedió,

“Muy amable jovencito” le dijo y un dulce le dió,

Emocionado Raymundo, le contó la historia de PowerHope y todo lo que miró.


Llegando a su casa, aún no paraba,

El señor Ubaldo ya le esperaba,

“Vengo a ayudar”, le dijo mientras llegaba,

Juntos empujaron el carro que Ubaldo arreglaba.


Llegaron y su hermana el pollo había calentado,

Su madre alegre a ella también le dio su abrazo,

“Me dieron una muñeca y me trajeron helado”,

Le dijo mientras le presumía sus regalos.


“A mi me dieron un PowerHope”, contestó emocionado,

Luego se percató de que a ella, aún no le había contado,

“Ví a Power Hope detener a un malvado”,

“Detuvo a Masías quien robó a Don Eladio”.

Esa noche compartieron todos una cena familiar,

Rodeados de abrazos y felicidad,

Su madre cansada miró a sus hijos con orgullo,

Los tres se desearon una Feliz Navidad.



Fin.