The Five Continents


Adéntrate en este mundo protegido por The Five Continents, el equipo de superhéroes más grande del mundo. Acompaña a Raymundo mata, un chico que solo quiere pagar la preparatoria de su hermana, uniéndose a la Organización Internacional de Protección contra los Super (OIPS) y sobreviviendo a las adversidades que el oficio conlleva.

Portada de The Five Continents - Novela de fantasía y ciencia ficción
Portada del capítulo 15: El día de la independencia

Capítulo 15: El día de la independencia


El día de la independencia ha llegado y con él, la operación de rescate de Mera Murphy. Mientras la OIPS reúne soldados y a varios miembros de The Five Continents al pie del Cerro de los Niños, una verdad largamente oculta sale por fin a la luz ante todos los presentes, obligando a cada quien a decidir hasta dónde está dispuesto a llegar. Del otro lado, en las profundidades del campo mágico, El Clérigo y El Gringo terminan de afinar la bienvenida que le tienen preparada a quienes se atrevan a cruzar el portal. Raymundo, Cynthia y Talavera avanzan hacia una misión que nadie imagina del todo, en la que las certezas de todos están a punto de ponerse a prueba.


En medio de aquel palacio de magia, se levantaba Erasmo, mejor conocido como El Clérigo; se apoyaba sobre su brazo, pues estaba rezando a aquella figura sentada en su trono, totalmente petrificada, mirando hacia abajo.


—Sé que todo esto es una molestia, amo… pero demostraré que mi madre no se equivocaba al entregarme ante usted. — dijo inclinándose solemnemente, para después morderse la lengua con una mirada de asco.


—Sólo así… demostraré que soy mejor que tú — susurró para sí mismo antes de levantarse nuevamente y, mirando fijamente a aquellos ojos de piedra, ponerse su máscara antes de portar nuevamente su actitud devota hacia su amo.


—¡Doña Cuca! — Entró gritando a su habitación, la cual finalmente había quedado totalmente libre tras recibir a sus nuevos inquilinos. —Necesito saber qué está pasando allá afuera.


Doña Cuca, una anciana extremadamente bajita, esto debido a su joroba tan pronunciada que prácticamente torcía toda su columna, portaba su máscara con patrón de diversas cruces en distintos sentidos y la rodeaba con su larga cabellera blanca que rozaba hasta el suelo; se movió entre las pocas personas que habitaban el lugar para atender rápidamente a Erasmo.


—¿Qué pasó mijito? ¿Me hablaba? — dijo frotándose las manos de forma nerviosa.


—Aparte de vieja, sorda… — susurró Erasmo con enfado, para después, con sarcasmo, carraspear su garganta antes de hablar. 


—Necesito que me diga que están haciendo los super, Mamá Cuca, hoy es el día de la operación que llevan planeando para rescatar a la hija de Blazerang y con suerte sé que están en la república — le terminó por decir mientras golpeaba con el dedo la máscara de Doña Cuca repetidas veces.


—¡Ay perdón, no siempre oigo bien joven, perdóneme tengo ochenta y cuatro años! — Respondió entre quejidos llenos de culpa mientras se acercaba a uno de los escritorios del cuarto de Erasmo, donde se situaba una esfera de cristal que rápidamente comenzó a frotar.


Nea, esum dae perem nek avea… Nea, esum dae perem nek avea… — repetía constantemente, hasta que dentro de la esfera de cristal de comenzó a visualizar el rostro de PowerHope; era la visión en primera persona de La Condessa a quien ya le habían implantado un hechizo espía a través de su saliva cuando peleó contra Sharkelly.


Ambos comenzaron a ver con mayor concentración, tratando de mirar cualquier detalle que arrojase alguna pista de donde se encontraban, así como escuchar cualquier cosa que se pudieran estar diciendo entre ellos.


—Es un cerro… pero cual — dijo Mamá Cuca con concentración.


—Se dice que por aquí, cuando llueve, las mujeres colocan sus rebozos sobre los bordes de la carretera y al terminar la lluvia, el agua que juntan se convierte en oro ja ¡Ja! — dijo PowerHope emocionado, apuntando al mismo borde de carretera al que se refería.


—Venga, que mis ropas no tienen ni pinta de rebozo, así que mejor dime donde va ser la misión… estar en medio de la carretera me crispa los pelos, tío — respondió la voz anfitriona de Condessa, la cual terminó viendo como llegaba la furgoneta de la que se bajó Raymundo, pero pasando de largo y concentrándose más en el superhéroe.


—Ja ¡Ja! Siempre tan condescendiente, Condessa… es por ahí, si te fijas hay cuatro piedras sospechosamente diferentes… parecen una marca. Si sigues por ahí, no se nota al principio, pero hay camino y te lleva más adentro en el cerro…


PowerHope continuó explicando, pero Clérigo se había apartado del sitio. En cuanto miró aquellas cuatro rocas, su mente se paralizó por completo, extrañando a Mamá Cuca, quien también dejó de poner atención para mirar a Erasmo.


—Hijos de su… aghh… hijos de puta — dijo envuelto en rabia, con la voz entrecortada y la respiración agitada.


Se regresó contra la bola de cristal y la agarró con tanta fuerza que parecía que la rompería con el solo agarre de sus manos.


—... Más allá se encuentra una aldea y justo en el centro… ¡Pum! Nuestros radares se vuelven loquísimos… ahí es nuestro sitio. Ya han mandado magos encubiertos y toda la cosa — terminó de presumir PowerHope a lo que Erasmo reaccionó bruscamente arrojando con fuerza la bola de cristal contra el otro extremo del cuarto, rompiéndola en pedazos.


—¡Es el puto cerro de los niños! — Gritó con rabia.


—Aver compa, bájale dos rayitas a su histeria — dijo el Gringo mientras se acercaba a Erasmo. —Según el mapa que me diste, justito por esa entrada la van a tener perra pa entrar.


Erasmo al ver que su reacción no servía de nada, se ajustó la máscara y respiró a profundidad, sintiendo como al exhalar, los nervios abandonaban poco a poco su cuerpo, pero dejando una nota mental para sí mismo para investigar aquel cerro que tantos recuerdos le trajo de golpe.


—Es hmm… — dijo carraspeando la garganta —Es la entrada que llega al otro extremo del nexo central.


—Pinches palabras se inventan, pa mi es el centro de operaciones, porque por aquí pasan todos — dijo caminando hacia la pared que se situaba al otro extremo de la entrada de Erasmo.


El Gringo acabó atravesando su gordo y gigantesco cuerpo para entrar en lo que parecía ser una cueva gigantesca, iluminada por cristales que salían de las paredes que parecían rocas de aquel material extraño que rodeaba las paredes de todo el sitio.


La cueva tenía en varios niveles cientos de puentes que conectaban varios puntos, con algunas intersecciones y curvas que permitían subir y bajar; una perfecta telaraña de caminos que conectaban portales a través de puentes sobre los cuales, varios camiones de distintos tipos pasaban: Algunos escolares con personas amarradas, otros camiones coyoteros, algunos tenían logos falsos de marcas nacionales.


—El fruto de nuestra pequeña asociación… — dijo buscando con la mirada. Detrás de él iba entrando el Clérigo. —¿Cuál es nuestro punto ciego? — preguntó curioseando con la mirada.


Por un momento, la máscara del Clérigo se iluminó mientras ejecutaba un simple hechizo de reconocimiento, para después señalar con el dedo a un punto por el cual estaba a punto de cruzar un camión de cemento que cargaba únicamente drogas en su remolque.


—Hmm… — gruñó El Gringo mientras analizaba detenidamente el camión, para después sacar un Walkie Talkie que tenía enganchado a su cinturón.


—Hey, Chistín, sácate a la chingada de ese punto… orita nadien va salir por el cerro de los niños… y oiganme todos, ese punto queda cerrado hasta nuevo aviso — dijo seriamente a través del comunicador mientras todos los conductores miraban con curiosidad.


Chistín, quien era a su vez un clon más de los guaruras del Gringo, echó para atrás su camión y tomó otra ruta sin cuestionar la órden y en silencio.


—Y bien, cual es el plan para evitarnos la fatiga… ¿Clérigo? — preguntó de forma arrogante el Gringo, cosa que molestó a Erasmo quien se giró a él, aprovechando que su máscara ocultaba la mirada de enfado que tenía dentro.


—Les vamos a dar una calurosa bienvenida… no usaremos magia, tus hombres aún no la dominan… pero las armas sí — respondió mientras contemplaba los caminos interconectados.


—Y si las cosas se nos complican… usamos los Polvos Mágicos — terminó de forma desinteresada.


El Gringo asintió por un momento, pero clavó su mirada en donde él creía que Erasmo estaba mirando también, tratando de dominar el terreno antes de hablar.


—Aquí lo que me preocupa compa, es que nomás dijeras que mis hombres iban a pelear… no somos pinches marionetas de nadie. ¿Qué hay de ustedes, Houdinis? — preguntó intentando imitar el tono despreocupado de Erasmo.


Erasmo gruñó enfadado, deseaba que Poker Face estuviera ahí una vez más para salvarlo, pero este brilló aquel día por su ausencia, por lo que tragó la fatiga y volteó a mirarlo, buscando sus ojos directamente.


—Mis hombres rezan para que el amo pueda acumular poder… todo para el día de su regreso… — respondió con el tono más devoto que pudo encontrar.


—Tus hombres ya manejan armas, se saben mover y varios de ellos han estado en enfrentamientos con la justicia… los míos — dijo con tono enfadado —solo saben “barajar cartas”, según tú. — respondió de forma desafiante esperando una reacción irracional por parte del Gringo.


Este último evitó devolverle la mirada, su mente le decía que en cada negociación, algo le metía el pie de una u otra forma y terminaba sometiéndose ante las peticiones y exigencias de Erasmo, cosa que cada vez le gustaba menos.


—Tendrás a mis hombres, si yo puedo tener al único disponible de los magos — dijo sonriendo, mirando a Erasmo a la cara y sonriendo para mostrarle sus dos dientes de oro y un rostro envuelto en malicia.


—Escúchame bien, clérigo: Quiero que tú los lideres, porque así como te encanta estarme chingando, también te tiene que encantar estar nivelado en poder con tu igual… — y finalmente, se le puso de frente mirándolo directamente a la máscara con una mirada que incluso Erasmo pensó por un segundo que podía verle a través de ella y se estaban mirando fijamente a los ojos en ese momento.


—Si empiezo a sentir que me quieres chingar vas a conocer que la magia puede ser el meritito infierno para tí y tu mentado amo… no olvides que en este lugar solo ustedes le tienen respeto, pero allá afuera ni sabemos quién es — le dijo para después darle una palmada en la espalda y regresar a la sala caminando.


No supo si fue por el recuerdo previo del cerro de los niños o por la mirada que le arrojó, con esos terribles ojos color miel que no ocultaban su sed de sangre y poder, pero se sentía completamente paralizado, sintiéndose dominado por aquel que hace unas pocas semanas, tenía de su mano.


—Amo… tu puta pelea no vale mi vida — dijo para sí mismo antes de estirar su mano para usar su magia y levantar las rocas para bloquear el paso al portal rumbo al Cerro de los niños.


Por su parte, recién se bajaban del convoy la dupla grado C y su líder, quien intentó presumir al llegar con la puerta entreabierta, dispuesto a bajar rápido, casi cayéndose en el proceso de no ser porque Raymundo lo detuvo con una mano, cosa la cual llamó la atención del hombre, pero prefirió fingir que no le daba tanta importancia.


—Quédense detrás de mí, muchachos. Recuerden que venimos sólo de apoyo y para que dejen de hostigar a Mundo — Dijo Talavera apenas se percató de todo el ambiente que se había formado alrededor de la misión.


—¿Hay algo malo? Porque si hay algo malo, no quiero participar pero a la vez si porque sino, no estaría apoyando a Mundo y eso me haría mala amiga y no puedo ser mala amiga porque ya le quedé mal a Paula en la primaria y desde entonces no me habla… — Cynthia continuó divagando hasta que Vicario le arrojó una mirada nerviosa a Raymundo,quien solo sonrió y se acercó a ella.


—Cynthia, tranquila, vamos a estar bien — dijo entre risas interrumpiendo a su amiga, la cual terminó callándose para tomar una bocanada gigante de aire y recuperar el color de su rostro que ya se había tornado rojo.


—Aunque todos ellos si me resultan extraños… — terminó Talavera mirando fijamente a PowerHope y los demás miembros de The Five Continents.


—Se supone que están aquí por motivos personales… es de la hija de Mindyblur de quien hablamos — dijo de forma curiosa buscando por todos lados a PowerHope.


—¡Cabo Talavera! — gritó la voz de Antonio Levi, voz a la que Cynthia reaccionó con enfado, Raymundo con un muy obvio agobio por este y en su lugar, Vicario se giró con nerviosismo para saludarle con su mano sobre su frente de forma muy desesperada.


—¡C- Coronel Levi, es un honor! — dijo mientras miraba de forma exigente a Raymundo y Cynthia, quienes por evitar problemas, también se sumaron al saludo.


Levi le respondió el saludo y relajó los hombros para aclararse la garganta y tomar un tono menos hostil en su habla.


—Cabo Talavera, el día de hoy la misión requiere de extremo cuidado. Sé que hace no mucho tuvieron un encuentro con The Five Continents y previo a eso, usted detuvo a Atemporal… Buen trabajo, cabo, confío en usted para proteger a sus muchachos — le dijo de forma respetuosa mientras le saludaba de nuevo.


Talavera no pudo ocultar su orgullo y sonriendo con la mirada al frente le devolvió el saludo, para después arrojarle de forma sutil una mirada presumida a Cynthia y Raymundo.


—No le fallare mi Coronel, confío plenamente en mi equipo y daré todo de mí para demostrar lo que hemos aprendido en nuestro entrenamiento — dijo de forma totalmente seria.


Levi asintió con la mirada y le hizo un tercer, casi cómico, saludo que se respondieron entre ellos, para después girarse con Raymundo, a quien le sonreía con cierta emoción que él chico entendió que se debía a la oportunidad que otorgaba su presencia en el sitio.


—Espero y se haya traído su equipo completo, Soldado Mata — dijo con una sonrisa cómplice a la que Raymundo asintió de forma incómoda.


—No quisiera que se vea en la necesidad de utilizarlo, pero tiene mi permiso para pelear y hacer uso total de su equipo a partir de ahora… y le deseo mucha suerte. Estamos en su mayoría cubiertos por el equipo dirigido por el Sargento de la Torre y por cuatro integrantes de The Five Continents, por lo que la predicción para que usted tenga que pelear es prácticamente nula… — dijo antes de mirarlo directamente a los ojos.


—Y la última misión de Sidney nos ha demostrado que no podemos desproteger ni arriesgar a nadie a menos que sea necesario… y que la seguridad es primero — respondió con toda la seriedad posible.


Raymundo asintió con una sonrisa relajada, asintiendo mientras estiraba el cuello de tortuga de su traje para mostrar un par de placas metálicas ancladas a su cuello, que Cynthia miró con curiosidad.


Levi asintió con la mirada antes de continuar su camino, dejándolos en el sitio.


—¿Porqué no me dijiste que pediste equipo? ¿Es peligroso? ¿Qué equipo tienes eh? — comenzó la avalancha de preguntas de Cynthia a la que Raymundo tuvo que contestarle a detalle mientras Vicario le miraba levantando una ceja.


Por su parte, PowerHope mantenía conversación con Condessa sobre todo tipo de leyendas michoacanas de la región que se aprendió una noche antes para poder presumir ante todo mundo y, tal y como le dijo a Nightective antes de viajar al sitio, “Por si le entrevistaban y no sabía que contar”.


En eso, PowerHope reconoció el brillo en la piel de Sarah, su piel tan blanca como la nieve siempre destacaba a donde quiera que fuera y rápidamente le alzó la mano para que se uniera a la conversación.


—Sarah, ¡Qué gusto verte! No sabía que vendrías — le dijo muy animado. 


Condessa se sintió incómoda porque sentía que la miel se desbordaba, por lo que decidió alejarse y explorar por su cuenta.


—¿En serio no sabías? Soy tu “novia” — dijo haciendo un gesto con los dedos —A donde quiera que vayas, voy como damisela enamorada a cubrir tus notas — dijo con ironía mientras miraba con cierta emoción a todos los grupos de soldados por todos lados.


—Veo que al final leíste mis informes y me hicieron caso… al fin van a revelar que los magos existen — dijo emocionada dándole una palmada en el hombro a PowerHope, quien le miraba totalmente rojo.


—Si yo eh… bueno… — intentó justificarse pero aquella mujer interpretó rápidamente su gesto y su ceño se frunció rápidamente.


—¡¿En serio nunca lo leíste?!... Eres un… — dijo antes de comenzar a soltar un montón de groserías que la mayoría escuchaba en inglés por tener sus comunicadores apagados.


—Ahora tiene sentido porque puto Sidney fue tan destructivo, el señor “yo lo puedo todo” nunca leyó el informe periodístico de la que supuestamente es su novia, ojalá lo fuera, así me darías tantita atención, Andrew Hogan — comenzó a reclamarle, pero rápidamente se contrajo tras decir esta última frase y ponerse notablemente sonrojada.


PowerHope en su miedo por el regaño no se percató de sus mejillas rojizas, así que solo se limitó a sonreír nerviosamente, cosa que incrementó aún más el sonrojamiento de la periodista.


—No quise decir eso… es más complicado. Si lo leí y en cuanto llegué a la parte donde Mindyblur se veía con sujetos que parecían usar la magia, yo mismo solicité participar en la mision, sólo que la aprobación llegó demasiado tarde por el director general de la OIPS.


—Ajá — dijo Sarah recuperando su enfado —¿Y esto que se supone que es? — preguntó mirando a la entrada del cerro.


—Esto es un rescate… se espera que no involucre magos… — dijo mirando con admiración el camino. —Si te soy sincero Sarah… no sé porque quieren ocultar su existencia, pero si algo sé, es que mientras el mundo no sepa de ellos, es porque estamos protegiendo al mundo de lo que pueden hacer.


—Entonces supongo que me tocará recortar mi reportaje… ahhh — exhaló decepcionada —Y yo que me traje el helicóptero.


Levi miró detenidamente a todos los grupos, enfocándose especialmente en De la Torre y en Raymundo, pero tras concluir que todos estaban en el sitio, se aclaró la garganta y gritó tan fuerte que todos dejaron de conversar y se giraron a su Coronel en posición firme.


—¡Atención! — gritó y tras dejar pasar unos segundos de silencio para comprobar que tenía la atención de todos… volvió a tomar aire para seguir hablando.


—El día de hoy están todos aquí reunidos para una misión de élite armada por mi y el Sargento Anselmo de la Torre, antes de ingresar, se les solicitó firmar un acuerdo de confidencialidad que limitaba lo que podían o no, decir al público… esto fue precisado para asegurar que no se podrá mencionar nada de lo que diré a continuación.


Los soldados del escuadrón se miraron entre ellos, unos con duda y los pocos que seguían tras la misión de Sidney, se miraron con arrepentimiento y culpa. Por su parte, Raymundo tragó saliva, cosa de la que se percató Talavera, quien sintió aún mayor curiosidad.


—Nuestra misión es el rescate de Mera Murphy, hija del difunto Lyam Murphy y su esposa Sienna. La menor de quince años se encuentra privada de su libertad bajo el mando de un tipo de personas conocidas como “magos” y no, no pertenecen a un grupo criminal con ese nombre, sino que dadas sus habilidades, se les ha dado este título y se les ha clasificado como el grupo criminal más organizado y peligroso que existe alrededor del mundo.


En ese momento, los murmullos comenzaron a hacerse ruido, pero fueron rápidamente interrumpidos por cientos de pitidos que provenían de los teléfonos de los propios agentes. Al abrir se encontraron con la aplicación de la OIPS mostrando un informe de varias páginas describiendo quiénes eran los magos.


Levi al entender el caos que se desataría, guardó silencio por un momento y permitió que la información y las reacciones a esta fluyeran naturalmente.


—¿Son personas? — dijo con indignación Talavera mientras leía con incredulidad. —¿Personas normales pueden usar esta cosa?


—Ahhhh — suspiró aliviada Cynthia mientras sostenía su teléfono en frente de la cara de Raymundo —¿Viste Mundo? Los super no pueden usar magia, osea que nunca nos vamos a enfrentar a nada tan horrible.


Raymundo también leía con incredulidad, ya que en su mente no podía entender la información, no podía comparar con lo que vivió ni lo que ya sabía… Raymundo solo podía mover su pulgar por la pantalla pensando en la cantidad de información que se tenía sobre ellos y el cómo se actuaba al ojo público respecto al tema.


—Ellos… — dijo conteniendo un grito ahogado en furia. —Ellos me llamaron loco… nos mandaron a Sidney — Raymundo decía esto para sí mismo, pero acabó llamando la atención de sus compañeros.


—Raymundo, ellos no controlaban a Blazerang — le dijo Vicario con tono firme.


—¡Señor Vicario! — respondió enfadado —Ellos se llevaron a una niña a otra dimensión y luego… manipularon a una mujer ¡y ellos lo sabían! — gritó para después ahogarse con su propia saliva y comenzar a toser de forma desesperada.


Vicario no sabía como reaccionar, ya que en cierto modo compartía la misma reacción que Raymundo aunque tratara de convencerse de que Levi hacía todo por una razón.


La tos de Raymundo llamó la atención de PowerHope quien escuchó gracias a su súper oído y miró como Cynthia se peleaba dándole palmaditas en la espalda mientras gritaba “Pajarito, pajarito, pajarito”.


El súper se acercó a toda velocidad y con dos toques en su espalda, le hizo escupir un gargajo que tiró sobre la carretera, ayudando a Raymundo a recuperar el aliento y levantar la mirada con rabia.


—¡¿Tú también lo sabías?! Y no hiciste nada — dijo incorporándose de golpe y dando un manotazo a la mano de Raymundo. —Aquí dice que participaste…


PowerHope tranquilo le sonrió y tomó el teléfono de Raymundo, desplazándose hacia abajo, casi al final del informe.


—Hice todo lo que pude, Joven Raymundo… — dijo antes de entregarle de nuevo su teléfono, resaltando un párrafo en concreto.


“En 1998, el equipo mágico comandado por el entonces Sargento, Antonio Levi, junto con la ayuda del super PowerHope consiguieron inmovilizar y sellar en un potente hechizo al líder de los magos, terminando con el reinado oculto que mantenían tras las sombras.”


Raymundo terminó relajando los hombros y pudo mirar con más calma a PowerHope, quien a pesar de lo que le dijo, le sostenía una sonrisa triunfal, cómo si a pesar de todo, quisiera presumir que consiguió sellar a un villano mágico.


En eso, Levi retomó el control, alzando la mano únicamente, haciendo que los soldados poco a poco se quedaran en silencio, llamando a los demás a seguir la indicación y poniendo atención a su coronel.


—Se tomó la decisión junto con el director internacional de la Organización de mostrarles a todos la información respecto a los magos después de hacerlos firmar el acuerdo, así garantizar el secretismo internacional, pero al mismo tiempo ofrecerles la opción de abandonar la misión.


Anselmo de la Torre dio un paso al frente de todo su pelotón alzando también la mano y se despegó un poco la máscara que cubría su rostro para tomar una bocanada de aire.


—Aquellos que deseen continuar en la misión de rescate de la menor, den un paso al frente; no se juzgará ni se sancionará a aquellos que no deseen participar, es su deseo y la misión exige un grado de aceptación de cosas que pueden afectar a su salud mental, es por eso que no se toma como obligatorio este trabajo. — dijo tranquilamente pero con el tono suficiente para ser escuchado por todos.


Esto desató una nueva ola de murmullos y varios soldados, que Raymundo identificó de la misión de Sidney, dieron un paso al frente totalmente determinados, las últimas filas, en donde se encontraban los nuevos miembros, no se movieron.


PowerHope entusiasmado por esto, dio también un paso al frente en señal de solidaridad, acto que Condessa siguió al dar también un paso, solo para después Anselmo, Levi, Condessa y el propio PowerHope se giraron hacia Raymundo, quien sintió la presión de las miradas.


Por un momento dudó, clavando su mirada en el suelo. las nuevas dudas que tenía en la cabeza le hacían querer recordar lo sucedido, pero la mano de Cynthia en su hombro le hizo levantar para mirarla.


—Yo también siento lo mismo… no creo que esté mal si te retiras, ¿Sabes? — le dijo casi entre susurros.


—Pero esta vez nos necesitan — terminó diciendo, para acto seguido empujarle con su mano mientras daba un paso al frente, que Vicario siguió con mirada determinada.


—No sé exactamente que viviste allá, Raymundo, pero esta vez no estás solo — le dijo Vicario Talavera con una sonrisa mientras miraba con orgullo a Cynthia.


Levi asintió con una sonrisa a Talavera mientras fijaba su mirada al horizonte para pretender que le hablaba a todos.


—Aquellos que se retirarán, se les solicita permanezcan en este perímetro y esperen a que los convoyes de transporte de Nightcorp lleguen para regresarlos a la sede de la OIPS… los que no, que sepan que junto con el transporte, también vendrán con ambulancias y equipo médico, como en cada misión, se espera y no sean requeridos.


Después se giró rumbo a la entrada que tanto había llamado la atención, era un arco formado con ramas de árboles y debajo cuatro rocas de ladrillo perfectamente alineadas que destacaban por sobre todo el paisaje.


—Entraremos por esta ruta y subiremos hasta una aldea abandonada donde el mismo grupo de magos encubiertos que nos ayudaron hace treinta años, nos darán la bienvenida y nos abrirán el portal hacia un santuario ubicado en la dimensión mágica, en donde se presume, habitan los pocos magos restantes del mundo. 


Levi continuó caminando hasta la entrada y ya en el sitio, alzó la mano para hacer la seña de avance, a lo que todos los soldados, a pie, le siguieron de forma obediente. 


El camino fue cansado para Raymundo, nunca antes había subido un cerro y tantos recorrido de subida le dejaba sin aliento, pero al tiempo se dio el tiempo para contemplar los diferentes paisajes que se encuentran al subir, desde pequeñas cabañas al lado de sembradíos, efímeras planicies rodeadas de árboles y troncos acomodados por campistas.


—Señores, es aquí — dijo Levi deteniéndose al borde de lo que efectivamente era un montón de chozas pequeñas de madera situadas a diferentes niveles. Al centro de podía visualizar un centro recreativo, una fogata llena de cenizas, aún con una olla encima que dentro solo contenía tierra.


Por su parte, se encontraba Erasmo frente a los caminos que conectaban a los portales, rodeado de varios hombres con pistolas y clones de los guaruras del Gringo, todos apuntando al mismo portal y al mismo sitio, esperando pacientemente.

—Caballeros… — dijo mientras a su lado se incorporaba a su derecha, con mirada asustadiza, Pokerface. —Estense preparados. En cualquier momento, nuestros invitados se van a incorporar a nuestros aposentos de forma invasiva — dijo imitando el tono más solemne que pudo.


—Quiero que los llenen de agujeros apenas entren — terminó diciendo con rabia, mostrando su tono habitual de voz.


Al diálogo se le sumó el Gringo quien solo lo miró con gracia por su pequeña broma y después se dirigió a sus hombres.


—Ya lo oyeron cabrones, dedo en el gatillo y todos directito pal pinche infierno — terminó antes de meterse de nuevo al cuarto de Erasmo.


—Los esperamos con ansias. — Terminó Erasmo en medio de una pequeña risa.



Fin.